Luis y Laura

            El pasado  mes nos reuníamos en uno de los rincones más bonitos de mi pueblo, la Parroquia de La Oliva, para celebrar con mi hermano y Laura el compromiso de seguir amándose.

     ”Familiares y amigos, veo sonrisas dibujadas, palpo cariño, respiro felicidad… sobre todo y de manera muy especial en Luis y Laura. Vosotros sois hoy, día 12 de mayo, aquí en la Parroquia Nuestra Señora de la Oliva, los protagonistas junto al Amor y la Alegría.

     Es el camino el que nos enseña la mejor forma de llegar y nos enriquece al mismo tiempo mientras lo estamos cruzando. El vuestro comenzó en mayo, mes que os vio nacer. De forma independiente crecíais. Hermano, tú en la Peña, desmontando y montando bicicletas… largas tardes de juego, de merienda, de corral y calle junto a nuestros primos y vecinos. Y tú, Laura, con las gafas de tu tía soñando ser secretaria mientras en un rincón las barbies y muñecas que tu madre te regalaba se aburrían tremendamente. Fue también en este mes cuando vuestro amor nació hace ya once años.

     Once años de camino, pues éste comienza y avanza. No perdáis vuestro tiempo en llorar el pasado ni el porvenir. Dedicaros a vivir vuestras horas, vuestros minutos, vuestro presente.

    Como decía el poeta, “Podrán cortar todas las flores pero no podrán detener la primavera”. Así es, de manera inesperada, la vida puede colocarnos delante un desafío, ahí es donde hay que sacar el coraje, la voluntad de cambio y el amor por encima de todo. De esta forma, sembrando semillas y no espinas, la primavera en la que vivís florecerá cada año como la primera vez.

     Llenos de gozo, dispongámonos a comenzar esta ceremonia con la alegría de estar presentes como Iglesia, de ser testigo de la creación de una nueva familia, celebrando y festejando este importante acontecimiento”.

Gracias a los dos por dejarnos ser partícipe de vuestra historia.

¿Construir o plantar?

 

… Al igual que un jardinero, en vuestra vida en común, debéis tener en cuenta que florecerán muchísimas rosas, todas ellas, suaves como sus pétalos y llenas de color y perfume, pero también con sus correspondientes espinas. Por ello, cuando os piquéis con una, tened siempre muy presente, el respeto mutuo y la comprensión del uno al otro.

De un amigo leí que, “cada persona, en su existencia, puede tener dos actitudes: construir o plantar. Los constructores un día terminan aquello que estaban haciendo y entonces les invade el tedio. Los que plantan a veces sufren con las tempestades y las estaciones, pero el jardín jamás para de crecer (Paulo Coelho)…

 

 

(Click para ver en grande)

Lebrija, 6 de febrero de 2010.